
“¿Cuánto cuesta la democracia, mi democracia? Lo que cueste”. Porque política es generar grandes ideas. Politiquería es centavear. Eso se refleja en el nuevo mini-carterazo de la “cuarta transformación” de otorgar 11,460 pesos por fallecido de Covid-19 en las familias mexicanas.
Más que una actitud social, parece una maniobra para tapar el hoyo, y no precisamente del difunto, sino del apuro por el que pasa la Secretaría de Salud y su principal vocero el doctor Hugo López-Gatell.
Por si fuera poco, a muy bajo costo la vida que pudo salvarse si la terquedad y el “fantochismo” no se habrían interpuesto a la responsabilidad de cuidar, con el ejemplo, a los ciudadanos.
Pero la democracia (“mi democracia”) también es insistencia. Entonces, el sofisma adulador de la mañana debe repetirse por la noche, aunque no cambie, ni sirva, una palabra extra.
Pero que se acepte el aporte de Rocío García Pérez, directora general del DIF: “Es apoyo solidario”. Y se pregunta, ¿por qué un apoyo cuando el problema ya tronó? ¿por qué no antes del “escenario muy catastrófico” de los 60,000 muertos?
¿Por qué no al iniciar la pandemia? ¿Por qué no a los 10,000, 20,000, 30,000 muertos? ¿Por qué a los 100,000? ¿Ya no dio para más homenajes, toques de corneta, minutos de silencio?
“¿Cuánto cuesta la democracia, mi democracia?”. Lo que cueste si de tapar el hoyo (no del difunto) a centavitos se trata. No siempre, pero las limosnas apagan las tragedias.
PERO CIFRAS MATAN TRIUNFALISMO (EL PEOR DÍA: 813 MUERTOS Y 10,794 CASOS)
Desde hace semanas el Covid-19 trae temblando al Gobierno Federal con su rebrote en todo México, pero la Secretaría de Salud “pitagorea” la catástrofe, aun cuando el equipo encabezado por Hugo López-Gatell se hace hara kiri todos los días con sus propias cifras.
Este martes, sin embargo, fue el epicentro de lo que podría esperarnos en pleno invierno, y más allá.
En medio de las declaraciones diarias del Presidente Andrés Manuel López-Obrador de “la pandemia no nos ha rebasado”, “hay más casos, pero menos muertos”, José Luis Alomía, director general de Epidemiología, debió saborear cada dígito del Reporte Técnico Diario.
¡Agárrese de donde pueda! ¡En la maceta con la meseta! 10,794 casos confirmados y 813 muertos para un solo día. Al Presidente y a López-Gatell les enoja el, que dicen, “amarillismo” de los medios de comunicación.
Pero los ciudadanos (que, efectivamente, ya están muy avispados), en su momento, pedirán cuentas por el “rojismo” oficial, el saldo altísimo de defunciones.

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