
Ambas instituciones advierten que, para reducir las altas tasas de desocupación observadas durante la pandemia, se requerirán políticas de empleo dirigidas a los grupos más vulnerables y bases para mejorar las condiciones laborales de todos los trabajadores
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzaron este lunes 14 de junio la edición N? 24 de su publicación conjunta Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe (junio 2021), en la cual analizan el efecto de la crisis provocada por el COVID-19 en los principales indicadores del mercado laboral en 2020.
Durante 2020, el PIB regional registró una contracción de -7,1%, la mayor del último siglo, lo que a su vez generó una caída en el empleo y un aumento de la tasa de desocupación que alcanzó el 10.5% en promedio para 2020, indican la CEPAL y la OIT en un nuevo estudio dado a conocer hoy.
“Dada la profundidad del impacto de la crisis en 2020 en los mercados laborales de la región, los países deberán implementar políticas que estimulen la generación de empleos particularmente en los grupos más vulnerables como los jóvenes y las mujeres”, señalan Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, y Vinícius Pinheiro, director regional para América Latina y el Caribe de la OIT.
Según el informe, la contracción del empleo en 2020 fue mucho más profunda en sectores como hotelería (19.2%), construcción (11.7%), comercio (10.8%) y transporte (9.2%), que en conjunto concentran cerca del 40% del empleo regional. A su vez, la industria (8.6%) y otros servicios (7.5%) también registraron contracciones, mientras que en agricultura la pérdida de empleos fue comparativamente menor (2.4%).
Enfatizan, además, lo primordial de pensar en estrategias que sienten las bases para un retorno con mejores condiciones laborales para todos los trabajadores. Además, destacan la necesidad de diseñar marcos regulatorios adecuados para establecer y proteger los derechos sociales y laborales, de los trabajadores intermediados por plataformas digitales, quienes constituyeron una fuente de empleo muy importante durante la pandemia, pero para los que existe una alta precarización caracterizada por la inestabilidad, largas jornadas de trabajo, ausencia de protección socio-laboral y la falta de opciones de diálogo y representación.

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